Consejos de cuidado

La dermatitis atópica es la enfermedad cutánea crónica más frecuente en la edad pediátrica. Por este motivo, en este artículo os vamos a dar consejos básicos para cuidar y tratar la piel atópica de vuestro pequeño.

Cómo mantener cuidadas las pieles atópicas y reactivas:

Claves para prevenir la aparición de brotes

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La dermatitis atópica (DA), enfermedad cutánea crónica más frecuente en la edad pediátrica, afecta aproximadamente a un 10% de los niños en alguna etapa de su vida. Se trata de una enfermedad cutánea inflamatoria crónica caracterizada por picor intenso, enrojecimiento, aparición de pequeñas ampollas y piel muy seca. Esto último se debe, en parte, a la pérdida de ciertos lípidos o grasas vitales presentes en la piel, provocando que ésta se deshidrate con mayor facilidad. Afecta principalmente a la cara, el tronco, los brazos y las piernas, con etapas de empeoramiento (brotes agudos) que se alternan con etapas de mejoría. Si vuestro hijo ha sido diagnosticado con dermatitis atópica, ante todo, ¡tranquilos!, normalmente tiene una buena evolución. Lo importante es proporcionarle a la piel de tu hijo los cuidados específicos que necesita para prevenir los molestos brotes y mantener su delicada piel en buen estado.  Aquí os dejamos unos consejos y recomendaciones. ¡Tomad nota!

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (S.E.I.C.A.P) recomienda cuidar a diario la piel de los pequeños con DA con constancia y paciencia. Los tres pilares básicos del cuidado de una piel atópica son:

  1. Limpiar: el baño es importante para relajar al niño, limpiar su piel, eliminar las costras y facilitar la aplicación posterior de los productos hidratantes y otros medicamentos. Se recomienda un baño diario con agua templada (30-33 ºC) y de entre cinco y diez minutos de duración. Después del baño, es importante secar bien la piel con una toalla de algodón, con toques suaves, sin rascar y posteriormente aplicar de manera inmediata (en menos de 3 minutos) productos emolientes o según la indicación médica que nos hayan pautado.
  2. Hidratar: como suelen tener la piel muy seca debemos hidratársela a diario utilizando productos hidratantes específicos que favorezcan la retención de agua a través de la piel. Estos productos se deben aplicar sobre la piel seca justo después del baño. Ten en cuenta que no se recomienda aplicar la crema o loción hidratante sobre lesiones exudativas o eccematosas ya que podrían empeorar.
  3. Evitar los irritantes: debemos seguir ciertos consejos en cuanto a la ropa con la que vestimos a nuestros hijos y su entorno (temperatura ambiente, higiene del entorno, etc.) para evitar que sus lesiones empeoren:
  • Ropa: tanto la ropa con la que vestimos a nuestro pequeño como la ropa de cama o toallas deberían ser de algodón. Evitaremos los tejidos irritantes como lana, los tejidos ásperos y los sintéticos. También es importante usar detergentes no perfumados, aclarar bien la ropa para eliminar todos los restos y evitar el uso de suavizantes.
  • Factores ambientales: factores como la temperatura ambiental, la humedad y la contaminación pueden afectar el estado de la piel de nuestro pequeño. Evitaremos cambios bruscos de temperatura (lo ideal es mantener la temperatura en casa en torno a unos 18-20 ºC) evitando el uso de calefacción y aires acondicionados a temperaturas extremas. Puede ser útil utilizar humidificadores para evitar ambientes extremadamente secos que empeorarían el picor y la sequedad de la piel. De hecho, por norma general, los niños atópicos empeoran durante el invierno (ambiente frío y seco) y mejoran en verano (la exposición moderada al sol con fotoprotección y el agua de mar ayudan a mejorar la sintomatología). Por último, conviene mantener el entorno del niño limpio para evitar que esté en contacto con sustancias irritantes (como  polvo o  tierra), ventilar adecuadamente las estancias y lavar de manera muy frecuente los objetos que puedan acumular polvo (cortinas, alfombras, cojines, peluches, etc.) o, si esto no es posible, evitar que esté en contacto con ellos.

 

Es importante que sigáis los consejos y tratamientos específicos recomendados por vuestro pediatra o especialista, ¡es el que mejor conoce la historia y evolución de la dermatitis de vuestro hijo o hija!

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Esperamos que estos consejos os sean de ayuda para cuidar y mimar la piel de vuestro pequeño.

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