Consejos de cuidado

Cuando se acerca el buen tiempo y el sol, a todos nos apetece disfrutar de actividades familiares al aire libre. Por este motivo, en este artículo os vamos a dar unos consejos sobre cómo proteger las pieles sensibles y atópicas de nuestros hijos y así poder disfrutar del buen tiempo con toda tu familia.

Cuidado solar en pieles sensibles y atópicas:

Claves para elegir el protector adecuado

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Cuando se acerca el buen tiempo y el sol, a todos nos apetece disfrutar de actividades familiares al aire libre, y seguramente no te olvidas de llevarte contigo el protector solar, pero ¿qué pasa cuando nuestros hijos tienen la piel sensible o atópica? Una exposición moderada al sol puede producir efectos positivos, como es la síntesis de vitamina D, entre otros, y, en el caso de los niños con piel atópica, puede provocar cierta mejoría en la sequedad que estas pieles pueden padecer en invierno debido a la calefacción y otros factores. Pero a pesar de ello, debemos tener en cuenta que la luz solar, el viento, la arena, el cloro de las piscinas y la sal del agua del mar pueden resecar aún más su piel. Además, no hay que olvidar que los niños son los miembros de la familia más sensibles al sol y a sus posibles efectos nocivos, ya que la función protectora de su piel no se ha desarrollado por completo cuando son pequeños. Prescindir del sol no es la solución, sino seguir ciertos consejos que protejan correctamente su delicada piel.

Cuidado solar en pieles sensibles y atópicas

¿Qué protector solar es más adecuado para mi hijo con la piel atópica? A continuación os explicaremos qué factores debéis tener en cuenta a la hora de elegir el protector solar:

  • Con un factor de protección solar (FPS) elevado: cuanto más alto, mayor será su protección, con lo que se aconseja que sea de 50⁺.
  • Que ofrezca protección de amplio espectro, es decir, que no sólo nos proteja de los rayos ultravioleta B (UVB) que son los responsables del enrojecimiento de la piel, sino de los ultravioleta A (UVA) que provocan el envejecimiento prematuro, y de los infrarrojos A (IR-A) que penetran en la capas más profundas. Para ello, los más indicados son los que ofrecen protección contra todos ellos.
  • ¿Crema, spray, gel, barra, leche o aceite? ¿Cuál elegimos? No hay ninguno que sea más indicado que otro, podéis optar por aquel formato que más os guste. Lo importante es el nivel de protección, que indica el número del factor, independientemente del formato escogido. Y, en el caso de las pieles sensibles y atópicas, hay que tener en cuenta que no contenga alcohol y sea apto para este tipo de pieles.
  • Que contengan componentes beneficiosos para su piel, como lo son ciertas vitaminas y sustancias emolientes que producen un efecto hidratante y antioxidante.
  • Libre de sustancias que puedan ser irritantes para la piel como pueden ser los parabenos y los colorantes. Se aconsejan aquellas fórmulas en que los conservantes y perfumes que contengan no sean alergénicos.
  • Que tengan resistencia al agua.

 

Otras recomendaciones
Ya sabemos qué protector utilizar, pero ¿es suficiente con esto? No, a parte de un protector adecuado hay que tener en cuenta más factores para que la exposición de los niños al sol no sea perjudicial:

  • No se recomienda la exposición al sol en los menores de 6 meses y lactantes.. En estos casos, es necesario protegerlos incluso debajo de la sombrilla, ya que la brisa arrastra los rayos solares, pudiendo provocar daños en la piel, para lo que se recomienda vestirlos con ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, con gorro y crema protectora.
    • Evitar exponerse al sol en las horas centrales del día (12-17h).
    • Protegerse aunque el día esté nublado, ya que los rayos solares pueden penetrar las nubes.
    • Aplicar el protector de manera correcta: media hora antes de salir de casa, extendiéndolo generosamente por todo el cuerpo, incluidos los pies, rodillas, nuca, orejas y nariz. Aplicar cada 2 horas o menos, si llevamos ya mucho tiempo al sol o en el agua.
    • Usar también protector labial, con el adecuado filtro solar, y las gafas de sol.
    • No te olvides de aplicar un producto reparador post-solar específico para después de la exposición solar. Aunque hayas utilizado un buen protector solar, y su piel no esté enrojecida, es imprescindible utilizar un producto reparador para después del sol, que sea específico para pieles atópicas, de manera que nos ayude tanto a hidratar, nutrir y reparar su piel como a prevenir daños a largo plazo que la exposición solar puede provocar.

 

Deseamos que todos estos consejos te sirvan para poder disfrutar del buen tiempo con toda tu familia, incluso con aquellos miembros con piel sensible o atópica. ¡Todos podemos disfrutar del sol!

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