Consejos
de cuidado

El baño del bebé es una de las rutinas más especiales del día. Por este motivo, en este artículo os vamos a dar unos consejos sobre cómo bañar de manera correcta y segura a nuestros hijos, dando especial importancia al cuidado de su piel.

El baño infantil paso a paso:

Rutinas a seguir para mantener la piel cuidada después del baño

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El baño del bebé es una de las rutinas más especiales del día tanto para nosotros, sus padres, como para nuestro bebé, ¿verdad? Y es que es un momento de relax, contacto, juegos y diversión que disfrutamos y compartimos junto con nuestros pequeños. Ahora bien, no olvidemos que el objetivo principal del baño es una correcta higiene, por este motivo, hoy os vamos a dar unos consejos sobre cómo bañar de manera correcta y segura a nuestros hijos, dando especial importancia al cuidado de su piel.

La piel de los más pequeños es diferente a la de los adultos

La piel del bebé es más fina, sensible y delicada que la de un adulto. Por ello, requiere unos cuidados específicos, especialmente durante el baño. Alguna de las peculiaridades de la piel de los bebés es que tiene un pH neutro (la de los adultos tiene un pH ligeramente ácido) y su capa externa tiene menor grosor que la de un adulto (ya que aún no tienen la piel totalmente desarrollada). Por tanto, es de vital importancia escoger productos de higiene e hidratación que se adapten a las necesidades específicas de los pequeños. Una vez hemos escogido los productos adecuados para nuestro peque, ¡ya nos podremos poner manos a la obra o, más bien, manos al agua!

¿Cuándo bañar al bebé?

Lo ideal es escoger el momento del día que nos permita dedicarle al baño el tiempo que se merece, sin prisas y sin interrupciones. Debe ser un momento tranquilo e, idealmente, en el que estén presentes los dos padres para que pueda ser una experiencia compartida por toda la familia. Pensad que es un momento de gran interacción y contacto entre los padres y el bebé. ¡Aprovechad para mimar al máximo a vuestro bebé!

Lo ideal es que la hora del baño sea siempre más o menos la misma. De este modo, vuestro pequeño irá cogiendo no sólo el hábito del baño, sino también de lo que hagáis después, ya sea comer, cenar o ir a dormir, por ejemplo.

Prepáralo todo antes de empezar

Antes de empezar a bañar a vuestro bebé ten a mano todo el material necesario, sobre todo para evitar la tentación de dejarlo solo para ir a buscar lo que te has olvidado. Esto incluye: una esponja suave (natural), jabón de pH neutro, toallas, crema hidratante especial para bebé, cepillo o peine (si se utiliza, aunque no es necesario), crema, pañal limpio, la ropita que le pondrás después del baño, material para curar el ombligo si aún es necesario (gasas y antiséptico), y, si queréis, algún juguete apto para el baño de bebés.

El siguiente paso será llenar la bañera o lavabo con agua a una temperatura agradable (36ºC- 38ºC). Para comprobar la temperatura podemos utilizar un termómetro de agua u otro dispositivo diseñado para dicha función o utilizar la cara interna del antebrazo.

¡Y ahora ya sí! Vamos a bañar a nuestro peque de manera relajante y agradable. El baño por inmersión es lo que más suele gustar a los bebés más pequeños. Con este tipo de baño es más difícil que cojan frío ya que tienen el cuerpo cubierto con agua templada y, si lo realizamos de noche, les suele relajar mucho, facilitando su descanso nocturno. También es muy importante que te asegures de limpiar bien todas las partes de su cuerpo con especial énfasis en pliegues cutáneos y zonas íntimas. Los pasos a seguir para un baño completo y correcto son cuatro:

  1. Limpieza: Introduce al niño en la bañera con la cantidad de agua necesaria para que le llegue hasta el pecho. Es importante sujetar bien al bebé pasando tu brazo por detrás de su espalda, hasta sujetarle su bracito por la axila. Háblale, cántale una canción dulce y acarícialo para que se relaje y disfrute. Aclara adecuadamente para eliminar todos los restos de jabón. Sácalo del agua con cuidado y tápalo con una toalla suave, limpia e idealmente calentita.
  2. Secado: suave y sin frotar. Sécalo bien pero sin frotar, prestando especial atención a las zonas de los pliegues y de las manos y pies.
  3. Hidratación: es súper importante focalizarnos en este punto, ya que es básico para mantener la piel del bebé cuidada. Hidrata su piel con cremas específicas que se ajusten a sus necesidades. Esto protegerá y mimará su piel hasta el próximo baño.
  4. Vestirlo: vístelo con ropa limpia y cómoda para la actividad que tenga que hacer después del baño (jugar, dormir, ir a la guardería o escuela…).

¡Y ya está! Parece más largo y complicado de lo que es pero, ¡ya verás como con la práctica el baño de tu bebé será sencillo, divertido y relajante para todos! Lo importante es hacerlo en el momento del día que te sea más práctico y utilizar productos específicos que mimen de la mejor manera su delicada y suave piel. ¡Al agua patos!

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